Al amado de Dios, Ampelos,
Dirijo mi canto, el que fue el primero
En probar los labios del salvador
Astado como su amante y muerto
Por el sueño y la profecía del padre
Bello es su cuerpo goteante de sangre
De la que naciera el báquico néctar
Gloria y Gracia de Dios, dulce soberano
Que brindar ha decidido su amor
Hecho vino, de su amado hecho vid
A nuestros labios y saciar el alma.
Soberano dame a probar los labios
De aquel doncel que probó los tuyos
Por vez primera para saborear su beso
Del Kylix que susurra a los Dioses
Por la lengua las más bellas palabras.