Antonio Portillo

El tablón sobre el caballete

 

​Seis cuerpos cargan su peso

en los extremos de un tablón estrecho.

La madera descansa sobre un eje de hierro,

y el suelo firme, abajo,

queda a la distancia exacta de un salto.

​El pan pasa de mano en mano

con la lentitud de quien vigila el borde.

Si uno estira el brazo con demasiada prisa,

el ángulo varía,

y los ojos se desvían, por un segundo,

hacia la hierba intacta que hay al fondo.

​Nadie eligió a los otros ocupantes,

pero conocen el peso exacto de sus abrigos,

la inclinación de sus silencios

y la tentación callada de apoyar los pies en tierra.

​Comen juntos por necesidad de lastre.

Pasan los años midiendo la fuga y la caída,

ajustando la espalda a la madera,

hasta comprender la trampa del equilibrio:

el suelo está al alcance de cualquiera,

pero ninguno se atreve a saltar

para no ser el que mate a los demás.

 

Antonio Portillo Spinola ©