Qué suerte la mía, que regalo tan bello,
cruzar tantas fronteras sin moverme de aquí.
Desde América me llegan poemas y sueños,
en castellano, compartiendo lo que siento en mí.
Y hacia el este, en Europa, con palabras en inglés,
comparto el amor de enseñar y aprender.
Con los niños, sus risas, su magia y su luz,
descubro otros caminos, nuevas formas de ver.
Cada encuentro me deja un poquito de vida,
una palabra, una idea, una nueva ilusión.
Y siento que el mundo se vuelve más pequeño
cuando hablamos con cariño desde el corazón.
Qué suerte la mía poder compartir,
aprender de otros y seguir creciendo.
Entre versos, enseñanzas, idiomas y afectos,
¡qué hermoso es este mundo que voy descubriendo!