Hay vacíos que existen
sin explicación.
Una sutil necesidad
que te hace ver
que nunca has avanzado.
Los mismos patrones,
con otro nombre.
Nada es distinto.
Nada es mejor.
Solo son los mismos viejos hábitos
reclamando lo que es suyo.
Un vacío que te recuerda
a dónde perteneces.
Y por más que cambies,
siempre te alcanza.
Eres susceptible a cierta tristeza.
Adicto a cierta melancolía.
Tu cerebro conoce el camino de memoria
Y siempre será su favorito.