JordiCris ✍️
El último knockout (Paralelismos)
Fotografía de stock de imágenes libres de derechos
En la soledad del vestuario
con olor a sudor y linimento;
cabizbajo, manos vendadas
viviendo su último momento.
No sangraba, más que por el alma.
El viejo luchador, sin fuerzas,
porque le dio todas a aquel joven
pensando en que, él se comería el mundo;
pero, no, las malgastó todas
y el mundo se lo comió a él
a golpes y puñetazos
hechos de orgullo e ignorancia.
Golpes duros de inconsciencia
y malos hábitos
confiando en su pegada.
Pero su pegada no bastó,
ni le evitó sus peores nocauts.
Y así llegó, sin darle nada,
el ocaso que trae el tiempo
cuando el reloj dice ¡Basta!...
Y los guantes le pesaron una vida entera.
No le dolían los golpes,
pues la vida se los dio más fuertes;
no le dolían las derrotas,
porque siempre se levantó
y no le dolían los abandonos,
porque nunca tiró la toalla…
Le dolían su decrepitud y mala cabeza,
le dolían la soledad y la tristeza
y le dolía, sobre todas las cosas,
haber perdido el amor de su vida;
pues esa, esa sí, que fue su peor derrota.
Ahora, solo y con la cabeza agachada,
cayéndole las gotas de sudor y vergüenza
solo podía pensar
en qué…
Había ganado por KO su último asalto en el ring,
pero sabía y era consciente
de que, habiendo ganado el round,
había perdido su último combate
con la vida.
Al salir de aquel vestuario
el mundo sería diferente,
ya no existirían el boxeo ni él;
y tampoco la vida.
En su cabeza solo oía aquella frase
que nunca supo donde la oyó
y quién la dijo o escribió:
“Dichas que se pierden son desdichas más grandes.”
Nota: la frase es de Pedro Calderón de la Barca
CRISPÍN
Mi poesía
Poema Nº109
@JordiCris Derechos de autor reservados©️