Quien vive su vida con plena conciencia reconoce su sombra y edifica la luz que habita, adelantando la claridad que lo libera.
No es uno más: es dos en uno, dos que se observan, se exigen y se superan.
Dos que se transforman, se reinician y avanzan.
Quien es dos en uno no se conforma: desde el silencio, la reflexión y el autoanálisis,
asciende por una escalinata infinita que tuvo principio pero no conoce final…
y siempre aspira a más.