Nombran su origen y su destino,
siguiendo al astro en su danza de heliotropismo fiel,
tan similares al sol que parecen su propio reflejo.
Nacer, crecer, florecer y ser eternos...
¿Es la magia de la energía cósmica, acaso una ilusión,
o es arquitectura pura como su representación áurea?
Bajo el viento de agosto que esculpe el tiempo,
en un día veinte floreció mi propio nacimiento;
cinco días después celebraba mi ascendencia.
En cada espiral el secreto queda inmerso,
siendo el vínculo perfecto entre la ciencia de la naturaleza y la poesía del universo.
El amor es como esta flor cálida:
te trae la calma, ilumina tu alma, hace bella la vida.
Quien siembra este radiante capullo para el ser amado, ama la vida... y se ama.