Cuando llega la hora de dormir,
la tristeza comienza a despertar,
lágrimas de añoranzas a salir
y sollozos me vienen a ahogar.
La impotencia por verte sufrir
en esas frías camas de hospital,
me hacen a diosito pedir
que por su gracia puedas sanar.
Han sido meses demasiado grises,
tú y yo en una misma soledad,
pero sé que de esto somos aprendices
y que llegará la anhelada felicidad.
Trabajemos juntos en ello,
de la mano saldremos de ese lugar,
para construir un futuro bello
y por fin la vida disfrutar.