Y un día la vida me dijo:
Te voy a quitar cosas
que jamás imaginaste perder.
Voy a hacer que algunas personas se vayan,
aunque tú todavía quieras que se queden.
Voy a romperte el corazón.
Voy a hacerte llorar en silencio,
cuando nadie te esté mirando.
Vas a tener días
en los que no vas a entender nada.
Vas a preguntarte
por qué te pasó a ti.
Y vas a sentir que ya no podés más.
Pero también voy a enseñarte algo.
Vas a descubrir que puedes levantarte
incluso cuando sientas que no te queda nada.
Vas a aprender a soltar
aunque todavía quieras abrazar.
Vas a aprender que no todo lo que amas
está hecho para quedarse.
Y, poco a poco,
vas a empezar a elegirte.
A dejar de correr detrás de personas
que no hacen lo mismo por ti.
A entender que estar en paz
vale mucho más que tener a alguien
que te haga sentir mal.
Vas a aprender a estar solo
sin sentir que estás vacío.
Y un día vas a mirar atrás
y vas a darte cuenta
de que sobreviviste a cosas
que pensabas que iban a destruirte.
Quizás todavía tengas cicatrices.
Quizás algunas cosas
todavía duelan un poco.
Pero ya no sos el mismo.
Porque todo eso que te rompió
también te enseñó a reconstruirte.
Y un día, cuando mires atrás,
vas a entender que no volviste a ser el mismo…
porque te convertiste
en alguien mucho más fuerte.
Y quizás ese era el plan
desde el principio:
que la vida te quitara algunas cosas
para que finalmente aprendieras
a no perderte a ti mismo.