Kenneth Emilio Vargas Ovalle

EL NIÑO EN BERRINCHE

Lloré y lloré y me desbordé como manantial en quebrada,

dañando siembra de gente que no quiso rogar por mí.

 

Mi madre, buscándome, se perdió y, en su lecho, crecieron flores

de muerte y desolación; mas mi padre nos abandonó como dios griego.

 

Lloré y lloré y me desbordé para matar a quienes no me ayudaron.