Lloré y lloré y me desbordé como manantial en quebrada,
dañando siembra de gente que no quiso rogar por mí.
Mi madre, buscándome, se perdió y, en su lecho, crecieron flores
de muerte y desolación; mas mi padre nos abandonó como dios griego.
Lloré y lloré y me desbordé para matar a quienes no me ayudaron.