Del cuento a la realidad
me han dicho, a la verdad,
ser el más fuerte de la ciudad.
Yo, sin creer,
miro tu sonrisa
y comienzo a enflaquecer.
Me juran la verdad
y yo sigo sin creer.
Al filo deslumbrante de tu alegría
comienzo a correr.
Cánticos alegóricos sobre mí
y yo sin escuchar,
el latido rebota
y el son se agota,
es tu corazón
quien asombra.
Ay, mis pies,
nadie puede ver
todo lo que es
no rendirse
ante tu ser.