CarolinaDG

Doce a ocho.

Pantalla encendida abierta al trabajo, mirada perdida en informes y tareas hasta que un nombre aparece entre las notificaciones.

 

Alguien, poniendo voz serena a problemas ajenos, sin saber que al otro lado cada palabra me cambia el pulso.

 

Mientras aparece y desaparece unos minutos, observo el punto junto a un nombre, como midiendo una cercanía que la distancia no consigue borrar.

 

Una conversación mínima nos acerca demasiado. Pero hay algo, una corriente silenciosa que no se nombra.

 

Mi respiración cambiando, la pantalla entre nosotros y una conexión íntima que no necesita explicarse.

 

Teams.