Lo que antes fueron caricias
ahora solo son olvidos.
No quiero buscar excusas,
llorar está prohibido.
Quise volver a verte
ese día prometido,
y recordé tus palabras:
llorar está prohibido.
Guardé nuestra última foto
dentro de algún libro perdido,
por miedo a encontrarla
y despertar lo vivido.
Pasaron tantos años,
y aún te siento conmigo.
Le hablé a mi reflejo
frente al espejo:
llorar está prohibido.
Y si algún día regresas
cuando todo esté perdido,
te abrazaré en silencio,
sin romper lo prometido.