Mujeres que llegaron tan hondo en mi existencia,
y fueron de mis días poemas de ilusión;
mujeres que me dieron, de amor la quinta esencia,
y tiernas me llenaron de fuego el corazón
Mujeres que divinas el alma me encendieron
con ese rayo intenso que sabe seducir;
Mujeres cuyos besos, febriles me ofrecieron,
dejando su recuerdo que nunca ha de morir.
Mujeres que del nardo, su pétalo imitaron,
y fueron en mi lecho, fragancia sin igual;
ahora que de otoño sus nieves me llegaron;
¡me alumbra del recuerdo su brillo sin igual!
¡Trayendo los momentos de instantes que vivimos
en donde de lo eterno su gloria compartimos!
Autor: Aníbal Rodríguez.