¿Puedo dejar el mundo atrás?
Olvidar todo lo que he sido,
solo lanzarme a ese vacío,
lleno de vida tras el velo.
Recoger la espada caída
y el escudo polvoriento,
con su nombre anclado a mi pecho,
ninguna saeta me hará caer.
De nuevo al frente y la brecha,
adiós al temblor y su cadena,
busco un oasis de sentido
en este espejismo de realidad.
El enemigo espera escondido,
agazapado en el crepúsculo,
cada noche una guerra a muerte,
debo triunfar para ver amanecer.
En palabras de luz busco refugio,
¡ay, si mudara mi corazón!,
si su arcilla tornase en plata,
en algo digno de su atención.
Solo un atisbo del blanco fuego
rompe en mil pedazos mis jaulas,
una caricia de ese veneno
revive cada átomo de mi alma.