Juan Vallejo

Aὐτοψία τῆς Θέμιδος

Véola impávida sobre la mesa,
tumefacta y fría como el aire que hiela.
Sobrecogida en sí misma, como oruga,
con un gesto atorado, como si llorar quisiera.

Su torso milenario relumbra de oro,
mas su espalda atesta pobres y muertos.
Sus pies, de ideales, es paulo rescoldo,
de Temis la testa e infértil su huerto.

Las escápulas hieden a tanto dinero,
venas de petróleo y tribunales de ocre,
lunares de papel y ninguno es sincero,
y lágrimas, lágrimas, y largos los féretros.

Su causa de muerte fue un gólem del hombre,
escupe una sangre que en letras condensa,
de títeres viles que el país dispensa,
y un frío de diamante que el sátrapa esconde.