Como doncel furtiva sin armadura, se incorporó a mi lecho.
Tratando yo, de vestirla;
Me sometió a un pugil de besos.
Me fijó a la hondura de mi litera.
Ah... la tinta se me acaba.
Mientras mi albugíneo rostro se clavó en el véspero cielo...
Mis trémulas manos, abotonan sus botones.
Esto no parece cierto...
Se me acaba la tinta.
Como fruto tempranillo pisé la luna, recorrí los eneldos de marte.
Desde la mudez de sus ojos, escuché su reclamo;
\"Señorita, el amor es un suspiro\"
La buena noticia, es que puedo morir y volver a vivir...
Infinitas veces, solo para amarla.
Mi concejo es... Lleven pluma de sobra.