Volver… ¿para qué vuelvo?
Soñar… ¿para qué sueño?
Del pasado, ni querer quiero;
pensarlo, ni tan siquiera pienso.
De tus ojos, el firmamento;
de tus labios, mi deseo;
y de tu pelo… ¡ay, de tu pelo!,
el mar intenso.
Si quererte, quiero,
pero volver, no vuelvo,
¿para qué querer
si tus besos se los llevó el viento?