Los verdosos ligustros fueron recién podados,
invitan a caminar sobre el tapiz tupido
marchan mis pies desnudos
con sigilo, alertados.
Vela mi propia sombra el sol al mediodía,
incitando a perderme los curvados pasillos;
debo igual mantenerme, me guían los azulillos
señalándome la vía:
amplios cruces sencillos.
Cruzo los pasadizos que dejaste marcados
laberinto engañoso ¡no encuentro una salida!
retazos de memorias, trabaste con candados
llevándote mi historia dejándome dolida.