Luis Barreda Morán

Cuando Te Nombra El Silencio

Cuando Te Nombra el Silencio

No sé qué tiene la noche
cuando tu nombre no está en ella;
parece que las estrellas
se apagan una a una
para dejarme a solas
con este corazón que te recuerda.

Te busco donde el viento
deja su huella sobre los árboles,
en la sombra temblorosa
de una lámpara encendida,
en el rumor lejano de la lluvia
cuando conversa con los cristales.

Y no te encuentro.

Pero basta cerrar los ojos
para que vuelvas,
como vuelve el perfume de una rosa
después de que la rosa ha muerto,
como vuelve una canción antigua
que nadie sabe de dónde viene.

Entonces comprendo
que hay ausencias que no se marchan:
se quedan viviendo dentro del alma,
silenciosas,
como una luz escondida
detrás de una puerta cerrada.

Tú eres así.

Una presencia hecha de distancia,
un recuerdo que respira,
una palabra que no digo
porque al pronunciarla
podría romperse el encanto
de tenerte todavía en mi pensamiento.

Si alguna vez la noche
te pregunta por mí,
no le respondas.

Déjala pasar lentamente
sobre tu frente,
como pasa mi memoria
por la tuya cuando duermes.

Y si alguna lágrima
se desprende de tus ojos
sin saber por qué,
piensa que quizá fue el corazón
quien, desde lejos,
encontró una manera de llamarte.

Porque hay amores
que no necesitan presencia
para permanecer.

Les basta una mirada recordada,
un instante perdido,
una promesa que jamás se dijo
y ese extraño milagro
de seguir queriendo
cuando ya sólo queda el silencio.

Yo seguiré aquí,
donde la noche termina
y comienza la esperanza,
guardando tu recuerdo
como quien guarda entre las manos
la última estrella del cielo.

Y cuando todo calle,
cuando nadie pronuncie nuestros nombres,
cuando el mundo olvide que alguna vez
nos encontramos,

mi corazón, obstinado y secreto,
volverá a decirte en silencio:

te quiero.

Y quizá entonces
en algún rincón de la noche,
sin saber de dónde viene,
escucharás un leve suspiro
que pronuncia tu nombre.

—Luis Barreda/LAB
Tujunga, California, EUA
Noviembre, 2015.