Se vistió de cielo y aqua en una mañana agitada.Cual vertiente encantada,me invitó a soñar en una tibia ilusión.
Luego se vistió de olivo,como una hoja perenne,un fruto apetecible de reconciliación;tenía tanto tiempo que no admiraba sus hazañas y empalidece mi rostro al sostener mi aliento ,me llené de preguntas sin contestación.
Me enseñó que hay poesía que no se escribe ;que sus versos son paisajes y una laguna fría,tan fría como la brisa que lo vistió.
¿Será que se vuelve a vestir del color de los griegos? Nunca lo sabré.Yo he aprendido a respetar su silencio.Seguiré escribiendo poesía y dibujando amores eternos.