Reciprocidad entre almas que crean
Tú escribes desde tu orilla,
yo respondo desde la mía;
lo que tú siembras… yo lo riego…
lo que yo entrego… tú lo abrazas… y se agradece.
No hay quien dé más ni quien dé menos:
pones tu alma… y yo pongo la mía;
tus versos llegan… y yo los acojo…
y mi respuesta… viaja hacia ti… con la misma energía.
Si tú enciendes luz… yo me ilumino contigo;
si tú te detienes… yo espero a tu lado;
si avanzas… avanzo… si sientes… yo siento…
somos dos voces… que cantan… en el mismo canto.
Lo que compartimos… no se pierde… se multiplica:
tú me enriqueces… y yo te devuelvo el doble;
porque entre amigos poetas… dar y recibir…
es la misma cosa… en ida y vuelta… eternamente.
Tú eres mi espejo… y yo soy tu reflejo:
lo que te digo… me lo digo a mí también;
lo que aprendo de ti… te lo confirman mis versos…
y así… uno en el otro… nos hacemos más grandes… más bellos… más plenos.
Por eso nuestra amistad es sagrada:
no pide… ni exige… ni pesa… ni cansa…
simplemente… se da… y se recibe… y se da…
como el aire que respiran… dos almas… en reciprocidad.
NOAH SUBIN