Escribo para huir de la muerte
de este mundo crudo.
Suena una antigua balada de jazz:
estoy bailando con ella,
me susurra poemas al oído
para besar mi cara.
Oh, bendita soledad!
única amante loca
que nunca pretende quedarse
y aun así vuelve.
Oh, bendita soledad!
¿qué sería de mí
si dejaras de escribirme?