benchy43

ATENTADO

Cuando murió su hermano, Pedro Versky recibió con dos o tres parpadeos la noticia.
Alguna lágrima luego escapó, forzada.

Esa noche se acercó la Negra para ver como estaba. En realidad estaba bien.

Después de unas cervezas y unos recuerdo que entraron sin permiso, Pedro 
descargó su bronca por estar tan lejos. Tan lejos de él, de ellos, de su pueblo.

Pero la Negra era una gran amiga y no dejó que la furia fermentara. La deshizo
con terciopelo, tibieza y el dulzor de la más pura de las mieles de El Maitén.

Un susurro partió desde sus labios y vino a recalar junto a su oreja. Mansamente, 
dejó que ella se trepara, se apropiara de su rabia y su tristeza. Y de su cuerpo.

Todo se calmó a eso de las tres. El despertador sonó a la 8:45 como de costumbre.

La Negra dormía con total placidez y desparpajo. La tenue luz dejaba ver el brillo 
de sus muslos apretados. Pedro la cubrió con la sábana y se quedó varios minutos 
sentado en la cama, pensando en todo y en nada.

Apagó el televisor y casi se arrepiente: Alcanzó a leer algo como bomba, atentado,
y algo más. Por el tamaño de las letras era algo importante. Pero su mente estaba en
otro lado. 

Frente a la taza humeante de café sollozó como un niño extraviado. Lloró de veras,
lloró mucho. Eran casi las diez y ya tendría que estar en su trabajo. Trató de
comunicarse con la Mutual y no pudo.

Le dolía la cabeza, estaba aturdido. Luego me acercaré a la oficina, se dijo.
¿Y si no me creen? (Este año eran muchas las supuestas muertes de familiares que
pretendían justificar sus inasistencias).

El ulular de lo que parecían autobombas o autos policiales se acercaba, iba en
aumento y luego se alejaba hasta perderse.

Se dio una ducha fría y se puso a escribir.

\"Yo sé que esto no sirve para nada, pero yo quisiera volver a entrar a la escuela
de tu mano, hermano... ¿Cómo era la canción que nos cantaba la abuela Rebeca...? 
Cu cú cantaba la rana, cu cú debajo del agua...\"
 
Derechos reservados por Ruben Maldonado.

 

El lunes 18 de julio de 1994 a las 9:53 a.m. la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), sufrió un ataque terrorista perpetrado por un coche-bomba. Hubo que lamentar la muerte de 85 personas y hubieron 300 heridos. El edificio, ubicado en Pasteur 633 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, resultó totalmente destruido.