Mi mirada te sigue sin voz, mis deseos te envuelven. Mi aliento tocará tu aliento, en las noches de septiembre.
Mi piel no sabe de tu piel y si embargo se siente. Mis manos rozan tus manos y mis labios tocan tu frente.
Y soy ola sin tus tibias playas, soy mar que no sabe tenerte. Lecho en que no has anidado, avida boca sin tu savia ardiente.
Mi ser persigue tu desnudo ser para moldear tu greda viviente y hacerte vasija honda de alma, para contenerme en tu vientre.