Sonámbulo
Miraba tierna la yema del dedo
y reía, igual que ríe la flor;
con el argénteo puñal de alba y miedo
la niña reía... ¡amor, siempre amor!
Abrió sus manos... fue un río... fue un credo
de rosas y de azafrán en dolor.
¡Y era lirio blanco envuelto en su enredo
y siempre esperando así su blancor!
Sola, tan sola en su catre, iba al llano
y se volvía. En su ensueño gitano
un ánima acaso fue y murmuró:
Verde que te quiero verde. En el huerto
tan sólo el aljibe oscuro y el muerto.
(Alguien que esperaba nunca llegó...)