Esté hombre
Huraño y pendenciero.
Anda por la casa
Manso como un cordero.
Cuando invisible desaparece por las rendijas de mi enojo.
Esté hombre entonces se convierte en transparencia pura.
Mudo y sin trazos visibles de existencia.
Reposa en un rincón cualquiera.
Y su voz se quiebra
Como murmullo tenue.
En un lenguaje inaudible
Que no logro descifrar.
Esté hombre se desvanece
Sin intención o propósito.
Cómo ente vagabundo
Difícil de notar.
Va por ahí esté hombre
Como si no fuera hombre.
Pierde su bravura
Se pierde entero.
Esté hombre se deshoja en mi pupila como un
Árbol ajeno de la lluvia.
Traslucido se torna,
Casi fantasma.
Su voz abruptamente
gruñe
Ininteligibles palabras.
En un idioma
Que no reconozco.
Inventado por él
Para la circunstancia exacta.
Y entonces mi enojo
Se disipa.
Y vuelve él hombre
A ser el hombre.
A ser el centro
Del universo entero.
Cómo entera va su estampa por la casa.
Llena los espacios
Uno a uno
Con una presunción arrolladora.
Y vuelve a ser la vida.
Esté hombre vuelve;
A ser la vida misma.
La de la casa,
La de las cosas,
La de la vida mía.
Esté hombre vuelve
A ser él hombre.
Después;
Que mi enojo
Se disuelve.
Martha Patricia 2026