Héctor Gregorio

Nubes de la memoria.

“Cuánto cuesta atesorar los buenos momentos de la vida en una simple lista, con el paso del tiempo.

Cuánto cuesta encontrarlos en la inmensidad de la memoria.

¿Por qué los encargados de guardar recuerdos los reprimen tanto a la hora de liberarlos?

En ese instante preciso en que uno les pide aparecer, hacerse presentes en el hoy, no ocurre; se dejan interceptar por una lluvia de recuerdos que no fueron solicitados.

Volver a poner en marcha ese pedido de sonrisas —o al menos de momentos agradables— se hace oscuro.

Sabemos que están ahí, porque algo de todos y cada uno de esos momentos se siente aún en la piel, en el recuerdo del alma, incluso a la distancia.

Quizá lentamente vayan surgiendo, pero ¿por qué cuesta tanto ese camino?

Tal vez porque la memoria es esquiva, es celosa con los buenos momentos

y pide paciencia para abrirle paso a los días más luminosos.

Quizá porque quiere ir desatando los nudos de nuestra historia como una flor que suelta sus pétalos lentamente,

esperando tropezar con tu mirada o el contorno de tu mano como llave exacta,

que entonces sí, despeja la penumbra.

Anunciándonos al fin que el querer estar juntos hoy es el único instante donde ningún mal recuerdo tiene permiso de quedarse.\"

A la mujer de mi vida, con el amor de hoy.