Que se rompa el silencio que me apaga, se queme el dolor que me devora, ya no quiero esta sombra que me amaga,
yo reclamo mi vida desde ahora.
¡Fuera el frío que habita en el vacío!
¡Fuera el miedo que roba mi destino!
Este cuerpo cansado sigue siendo mío, y este pecho herido elegirá el camino.
Desgarro la pena con mis propias manos,
arranco el invierno que me congelaba, los días perdidos no habrán sido en vano,
si despierto a la fuerza que en míhabitaba.
Que tiemble la noche, que caiga el olvido,
que nazca en mis ojos el fuego sagrado, no soy el dolor que me ha destruido, soy el milagro que se ha levantado.