hilando sueños de cincel y esperanzas invisible a la vera que se prodiga a un sueño. A la lejanía de las risas y tristezas llora una mandolina hiriente. Amor infundiendo al viento precipitado cantó hondo mí corazón doliente.huir el suplicio existencial al blasón del alma envilecida.decimas arrullos y suspiros sortilegios eternos. Allá tu voz de terciopelo buscando entre la plateada noche de estrellas! el labio amatorio de los besos. Esas cuitas ya no volverán talvéz al cause abnegado de las lágrimas .volverán en nuestras vidas inciertas, bebiendo las copas de las desdichas y asi haremos vuestras las tardes negras .