Un corazón amable,
personalidad agradable,
con un rostro perfecto,
como rosas tan bonitas.
Ojos grandes y marrones,
como si fueran corazones,
resaltan tu gran belleza,
juntándola con tristeza.
Tus cejas como puentes,
tus perfectos dientes,
como si fueras princesa,
una diosa o una duquesa.
Tus suaves manos,
que tantos rojos hilos
llevas como pulsera,
espero que tanto te quieras.
Autor: Samuel Fuentes