Ya lo decía mi abuelo José,
las cosas de viejos
son para los ancianos,
pero yo no soy viejo.
Contaba más de ochenta primaveras
pero no tenía el placer de conocerlas.
Yo continúo con mis veinte abriles,
llegaré a los cien
y los Servicios Sociales
me buscarán para el encierro,
que parecerá el de San Fermín,
lo tendrán difícil,
acudirá la Guardia Civil y la Legión,
la UME, los bomberos y la Guardia Real,
para entonces ya estaré alistada
en la guerra de Irán.