Hay un lamento herido
por el soplo del viento.
Regresar a la casa
con esa paz del alma,
revisando el camino
como buscando algo.
Tal vez
un dulce nido
o algún turpial volando
que busca su simiente,
mientras muy lento llega
septiembre y sus encantos,
la noche...
y el olvido.
L.G.