Con la ventana abierta.
Si cierro los ojos veo un cuervo que se atraganta con mi ojo izquierdo
adormecido, vago con acid jazz de fondo...
en el fondo de mi cabeza, ¡ah, claro!
debajo de las uñas tengo enterradas cincuenta agujas.
Con alquitrán, alcohol y ácido gástrico
trato paliativo a este corazón intoxicado
tiene pus púrpura y se lo están comiendo los gusanos.
El olor... es vomitivo, no puedo contener la diarrea
y por vivir con el pecho abierto... mal hábito del poeta...
he vomitado dentro de mis vísceras el negro más pesado.
En las noches llevo en el pico el sabor a menta
que combina conmigo y con una canción repetida mil veces en mi cabeza
la luna de plata me canta ligera, mientras vuelo alto y desahuciado
para hundirme mejor.
Seguiré en desenfrenados círculos girando, que me saquen de mi eje
con los ojos ya cerrados hasta que eventualmente una ventana se abra
en el momento adecuado para impactarme...
juilguerillo kamikaze que dejó en el vidrio un agujerito de verde y sangre.