Con esos ojos míos te he creado,
esos ojos que tuve de chiquillo,
que tejieron guirnaldas de amarillo
de retama en un cielo imaginado.
Copiaron las estrellas del bordado
del manto de la virgen. Noche y grillo
fueron puertas, la luna un farolillo
encendido si estabas a mi lado.
Las abejas libaban la miel pura
de besos de azucena y de aureola.
Sonaba entre lunares y destellos
una guitarra mora en la locura.
En tus labios furiosos de amapola
vertí un ocaso y luego todos ellos.