Mujer hermosa,
crecida entre los niños santos,
dotados del espíritu de sanación,
guardiana de secretos antiguos
que la montaña susurra
cuando despierta el alba.
Llevas en la mirada
la profundidad de los bosques,
en las manos,
el aroma de la tierra mojada,
y en tu voz
el murmullo de los ríos
que descienden lentamente
desde las entrañas de la sierra.