Suena suave una guitarra en la ventana,
mientras raya el alba y canta el pajarito.
Me respondes al abrazo esa mañana,
sentaditos al calor de un buen café bien calientito.
Me dijiste \"te amo\", con certeza
y el miedo se me fue volando al cielo;
se llenó de luz la mesa en nuestra casa,
dejando atrás el frío y el desvelo.
Caminamos por las calles del barrio,
el sol se va ocultando entre las casas.
El viento nos despeina el calendario
y el tiempo suavemente con tu mano pasa.
Pasan los días, pasan los años,
y en el porche la tarde nos abraza.
Tu paz alejó todos los daños,
tu risa simple es la que cuida nuestra casa.
Curioso voy mirando tus colores,
tan frágiles y bellos en la vida,
esa forma tan clara con que crees
en la armonía de esta alma unida.
Hoy te miro a los ojos tan radiantes,
mi compañera hermosa, floreciente.
Te contemplo y me quito el sombrero,
agradecido de tenerte en mi presente.
Sin rodeos te entrego la vida,
mi amor constante y mi corazón entero;
nos llegó la serenidad del camino,
el respeto abraza nuestras manos.
Esta es la historia de dos que se cuidan
y se quieren en la verdad de cada día;
al sonar las seis cuerdas de nuevo,
con el trino del campo y del camino,
somos dos que caminan de la mano.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
23-08-2026