SIN ADORNOS…
Paso vestido de gala.
Engalanado y ufano.
Idolatrando las joyas.
Las prebendas y regalos.
Se fue por dentro sin nada.
Como se nace, desnudo.
Sin medallas y sin rumbo.
Como sin fondo una poza.
Como un fruto envenenado.
Pasa, solo con la cáscara.
Pues dentro no queda nada.
Se va sin pulpa y sin gracia.
Como quien no sabe nada.
Solo, con ropas de marca.
Con baratijas de lujo.
Con el alma en el influjo.
De su ego, que es superfluo.
Tan solo, con una máscara.
Va mirando de reojo.
Despreciando al semejante.
Que no solo mira el ego.
Creyéndose en posesión.
De la verdad y de la vida.
Escondiendo la barriga.
Y con sus caros ropajes.
Parece un mero despojo.
Más solo, es decoración.
No se cansa el ignorante.
De presumir de tenerla.
La ignorancia, que es su regla.
No desiste, no se arredra.
Su necedad es más dura.
Que su pétrea cabeza.
Va silbando, pues no sabe.
Que su vida es una nave.
A la deriva y sin velas.
Camina sin abalorios.
El sabio en su caminar.
No parando de pensar.
En lo que pasa en el mundo.
Así, como un vagabundo.
Lleno de sabiduría.
Analiza cada escollo.
El amor, en él palpita.
Ama a la vida y sus modos.
Saber y amar, son hermanos.
SOY LO QUE ESCRIBO Y LO QUE TÚ SIENTES AL LEERME
Ángel L. Pérez ®
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24/08/2026