He cogido otro rumbo.
Dividimos destinos,
pero te encuentro.
No a tu cuerpo,
a tu recuerdo.
Te veo.
He corrido.
Me he tumbado.
Me he devuelto.
Me he escondido.
Y he ido al infierno
Y a la puta mierda
Y a la soledad eterna
Aun así, te veo.
En los libros que leo,
en la anciana que camina,
en la pintura de un museo,
y en todo lo que escriba...
Ya no me dueles, pero no te olvido.
Ya no te quiero, pero te recuerdo.
Y es el recuerdo,
de lo que no existe
el que apuñala
mi existencia.
Jamás volveré al mismo río,
mas no olvido la corriente,
que mojó mi alma.