Ya casi llega la lluvia.
Un trinar de pájaros
advenedizos
se remonta hacia el sur.
El silencio muda
la forma de mi sentir.
Desde esta ventana
avizoro las lunas
que se aparean en sus ciclos.
Al costado, un remoto destello
se anida en mis pupilas,
abriéndome paso al más allá.
El tiempo se hace distraído
mientras las grietas se hacen hondas,
absorbidas por el vacío.
En este punto de inflexión
nada queda por decir...
Es una vida que huye
al instante de nacer.
Ferrán Sirel- Copyright
23-08-26