Luis Rayo

Luz en la ceniza

Ansioso la esperaba,
y un viento arrimó un dulce olor a pan;
la inquietud se hizo trueno:
retumba ya la apasionada fiera.

 

El tiempo tan fugaz,

cayó eterno y se sentía a la espera,

y la luz de mi encanto

resaltaba en los hornos su belleza.

 

Luego el latido mudo se alteró,

mar de gotas llovió

y mi gris locura llegó a salir

cuando la vi partir.

 

La perdí entre los negros de los hornos,

pero quedó su luz

silenciosa con el fulgor de diosa,

quedando mi alma en paz.