Sheilo Sanz

SOMBRAS CAÍDAS.

SOMBRAS CAIDAS 


Se inmortaliza vibrante resonancia,
grabada en húmeda fotósfera.

Cuando rutilado con grácil fotón,
impacta todo dilema.

Ese fundido átomo,
que se vuelve materia.

Es moldeada con vapor gaseoso,
esa atrayente nube viajera.

¡ Que se va !

¡ Pero  aún así,  regresa !

Mientras surca inmensidades,
detrás de largas riberas.

Es durante nostálgicas
sombras caídas.

Sobre cada infundido trozo,
de sintonía estamental.

Que se enciende cada partícula,
tan única y personal.

En cada sorprendida
Inclusión observada.

Que no incluye formula visual,
ni breve.

De un tacto con pulsado
punto sideral.

Que permanece,  todavía aislado,
en detenido silencio

Dinámica hora postrera,
contraída con periodica pasividad.

Conjurando un fondo árido,
reservado en tierra austera.

Donde el suelo arde,
sus debiles esporas.

En cada impasible desierto.

Quemado contra las sombras,
que debiles imploran calma.

Donde también,  deja herida honda.
esa crudeza insensata.

Con tan adverso hecho ficticio.

convertido en conveniente
acto desafiante.

De toda lógica pensada,
como secuencia poco casual.

¡ Es quizás !
un legado contrastante.  

Ese pesado frio en el aire,
inundando el ambiente.

Con otorgada contrariedad,
que no define realidad.

Mientras es señalada
esa congruencia.

Con pausada notoriedad.

Sobre un breve vértigo sonoro,
cargado de aceptada ufanía. 

Pero aún deslumbra...
al incauto confundido.

Esta insensata vanidad oculta,
que aquí no esquiva la ironia.

De aquello que siempre se queda,
en figuraciones complejas.

Como acto de rebeldía.

Nunca será un hecho,
con veracidad incierta.

Aquello que tendrá
aceptada lógica.

En una concluida decisión,
determinada como ciclo final.

Que pueda liberar...
la atención atrapada.

En cada vulnerable razonamiento.

Siempre evoluciona airosa,
la curiosa imaginación.

En toda intencional obra iniciada,
que emite particular visión.

De lo que inspira con evocación,
siempre sostenible.

Un alma con simpleza elogiable.

Capaz de mirar,   insoslayable,
cada paradójico horizonte.

 


Autor.  Consuelo Sanchez.