Te abrazo bien fuerte y sin decir palabras,
me quedo a tu lado sin nada que hablar,
mientras en la calle la tarde se acaba
y juntos nos sienta la luz a cenar.
Si caen tus lágrimas, no tengas pena,
yo limpio tu rostro con la mano fría,
pongo la cafetera que ya está casi llena
y comparto contigo lo feo del día.
No hay nada de cuentos ni cosas lejanas,
aquí está la mesa, la puerta y el pan,
sabiendo que juntos en las mañanas
los pesos del mundo más fáciles van.
Te aprieto la mano si llega la noche,
sentados de cerca mirándonos bien,
sin dar explicaciones ni hacer un reproche,
oyendo a lo lejos el ruido también.
Si el día fue duro y la pena no pasa,
aquí está mi pecho para descansar,
nos toca cuidar este rincón de la casa
y paso a pasito volver a empezar.
Un abrazo no cambia las cosas afuera,
pero te sostiene cuando no hay aliento;
aquí estoy contigo de cualquier manera,
viviendo la vida, viviendo el momento.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
23-08-2026.