Amaneció un frío intenso
sobre la mañana, sobre mí
y en mi taza te vi...
junto a mis malvones
oliendo a incienso y a frenesí.
Te vi bañado de sol
en mi taza todo estaba en calma
con los pájaros cantando
todo estaba bien, que misterio.
Entonces, de pronto
recordé tu sonrisa
y todo comenzó a latir
hubiese deseado
amanecer en mi taza
amanecer en tus besos
y aunque sea agosto
se me tornó primavera.