Como un frágil cristal yo te ofrezco mi vida,
con leves ataduras desde mis ciegas manos.
Me rompo en los tropiezos repetidos e intensos,
tan solo hallo reparo sobre tus ojos leves.
Tu eres el espejo en el que abrevan mis años,
son hambrientos mis brazos abrazando tu cuerpo,
aunque el nunca llega cuanto mas yo lo espero,
y se escapa y refugia en la piel del cansancio.
Tal vez deba morir para seguir viviendo,
Acaso edificar un nuevo nacimiento?.
Mi naufragio se forja en tus lejanos besos,
que se visten de mar, un mar calmo y bravío.
Soy animal desnudo que desconoce el bosque,
que no encuentra salida en tu alto laberinto.
Tu amor me acecha y me hunde en las calles del tiempo,
y yo en mi gran torpeza no puedo sostenerlo.