Lentes sorprendentes enfocando el horizonte,
miradas póstumas, pupilas perplejas.
La lágrima seca que marca el reloj de arena de tu pasado.
Divisas en mejor resolución el confín y tu propia alma:
¿es esto certeza, ficción o simulación programada?
La élite tiene el control absoluto del visor,
belleza tras bambalinas... ¡que empiece la función!
Me inspiro en las letras, pasión presa por la emoción,
que se desvanece con el frío pasar del tiempo.
La cámara sigue fija observando: ¿eres tú o son ellos quienes miran?
El tiempo es ficción, el dinero es pura ilusión,
su único respaldo es una diplomacia que no existe.
El juego de promesas y falsas vacaciones en la playa:
tu descanso vital partido en eternas cuotas
con el abusador interés que ellos imponen.
Recibe bofetadas, alimenta su riqueza sin fondo...
pero no apartes la mirada: sigue viendo a través de tu propio lente del corazón.
Y la tercera sentencia llegó, dictada por la simulación:
palabras que suenan a incoherencias permisivas,
pero que en lo profundo guardan la verdad.
¿Quién está al mando? ¿Cuál es el origen y el destino?
Exigimos explicaciones por derecho,
pero ellos siguen arriba, moviendo los hilos invisibles.
La vida es corta, no pierdas el tiempo siguiendo su rumbo impuesto:
ve más allá, el lente te abrió una grieta.
Miradas pixeladas directo en el corazón.
Lo que ellos jamás podrán calcular en su tablero,
lo que ninguna pantalla podrá programar ni someter:
aquí resiste el perdón,
aquí vive la misericordia,
aquí arde el amor verdadero...
y contra eso, los tiranos no tienen poder.