Cuando el tiempo es
movimiento, desde cada célula hasta cada átomo,
hasta la energía del universo
distribuida en campos.
Todo en uno
es la clave,
y en todo en uno
se vive.
Porque todo en uno
es también un laberinto
que se llama libertad,
de la que ni se puede
ni se quiere escapar.
Y en ese movimiento, todo en uno es uno mismo:
todo lo que le queda por alcanzar y todo lo que le queda por dar.