Todas las noches soy complice como la del cosmos, y frio como la luna
silencioso en expansión embriagado con una oscuridad un tanto muda.
Llena de misterio. Ahí en los lóbregos cuarteles de la memoria
Recuerdos e historias comprimidas en mi mente como en un ordenador
Leyendo el lenguaje de mis ojos donde el espejo es el lector
Y, anoche abducido por el sentimiento del llanto, le pregunte al reflejo,
sí sería capaz de mantenerme
Si la gravedad de mi ser me mantendría en órbita y el sabor de la botella me ayudaría a sostenerme.
Me senti invalido, lo considere valido hasta que mire a un niño en ese espejo
dándome animo...
Me levante de la silla, y con un inminente suspiro ceso el llanto con una pregunta
salida de lo más recóndito de mi ser...
¿Hace cuanto perdiste el don de la duda?
Mi mano toco la pared como si fuese a caerse, y entonces me dije:
- ¿Si te encontraras con el niño que eras? ¿Serias capaz de mirarle a los ojos?
Miré a los ojos a ese reflejo, y vi el niño que era, y me dijo...
\"Recuerda que eres la coherencia de los textos, los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos...
el mapa de almas ajenas siendo naufragos por las inminentes mareas de la vida\"...
Sonreí, cerré los ojos y con un tono suave dije, GRACIAS.