CICATRIZ DE TU OLVIDO
No me busques ahora que el invierno
ha tatuado en mi pecho tu frialdad,
que yo supe ocultar este infierno
tras la máscara de la dignidad.
Tú te fuiste tras luces de engaño,
sin pensar lo que ibas a romper,
y hoy regresas sumando los años
que perdí por amarte, mujer.
Me juraste un amor de leyenda,
un refugio de eterna lealtad,
pero hiciste que el alma comprenda
lo que duele una vil falsedad.
No te culpo por ser golondrina
que buscó otro cielo mejor,
pero siente en tu piel la espina
de quien muere de sed por tu amor.
¡Que nadie sepa que sigo vencido!
Que el mundo me vea de frente y en lo alto,
que no noten que el pecho lo tengo partido
y que el aire me falta en el último asalto.
Brindaré por tu nombre en la barra del olvido,
fingiendo una risa que oculte mi llanto,
porque el hombre que un día fue por ti bendecido,
hoy maldice la sombra de haberte amado tanto.
Vete en paz, que mi puerta está cerrada,
no hace falta que pidas perdón.
Ya mi vida quedó sentenciada
a vivir sin tu falso corazón.
Y si alguien pregunta por qué estoy solo,
diré que la suerte se quiso marchar,
que prefiero el silencio y el frío del polo
antes que en tus ojos volverme a quemar.
Si alguna vez pronuncias mi nombre
y te sabe a silencio y a adiós,
no preguntes en qué me he convertido…
yo fui todo,
y eso
me bastó.
¡Que nadie sepa que sigo vencido!
Que el mundo me vea de frente y en lo alto,
que no noten que el pecho lo tengo partido
y que el aire me falta en el último asalto.
Brindaré por tu nombre en la barra del olvido,
fingiendo una risa que oculte mi llanto,
porque el hombre que un día fue por ti bendecido,
hoy maldice la sombra de haberte amado tanto.
Brindaré…
aunque el vino sepa a despedida,
aunque el alma no quiera olvidar.