MERCENARIOS DE LA PLUMA
No soy alabardero del mandante,
ni doblo la cerviz por un mendrugo;
mi pluma no se vende al gobernante,
ni cambia de color por un verdugo.
Escojo yo la injuria del silencio,
la intemperie, la verdad sin maquillaje;
jamás haré del verso un vil negocio,
prefiero que mi pluma no se ultraje.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026